Destrozabas todo a mí
alrededor mientras crecías,
Mientras
hacía gracias a tus tonterías, te regañaba y tú no obedecías.
Eres
de pobre casta, no eres de raza, ni tienes estampa
Pobre
de sangre pero no en destreza
Ágil
al correr, nadie te alcanza y que nadie te detenga
Naciste
de alguna perra triste,
Recogida
del metro y pasaste de mano en mano,
Sobreviviste
para conocernos y aprendiste a reconocer mi silbido y mi olor
Eso
te desorientaba y volvías a mí corriendo como un niño extraviado,
En mi
búsqueda corrías y nadie te paraba,
Más
de un árbol lo impedía pero aun así no desistías.
No
necesitabas de correa para caminar a mi lado
Era
innato nos buscábamos con la mirada,
Olfateando
mis palabras y moviendo el rabo,
Como
olvidar cuando te tendías a mis pies en busca de cariño.
Prometí
jamás dejarte a tu ventura y aun cuando fueras vieja y perdieras tu gracia
Seguir
juntos en nuestra aventura,
Como no
recordar ese hocico curioso,
Posando
la lengua en cada charca sedienta de sed,
De
descubrir lo que había de plaza en plaza.
Ya no
te tengo a mi lado,
Y le
pedí al viento que te bese en mi nombre cada vez que corras
Y que
no llores en la ventana si mi presencia
no asoma.
En
otra vida seré el viento que te acompañara,
A ti,
mi perra sin raza,
Pero
de gran estampa en el corazón y en el alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario