jueves, 17 de octubre de 2013

Ladridos y lengüetazos

Eras tan indefensa cuando llegaste a mi vida
Destrozabas todo a mí alrededor mientras crecías,

Mientras hacía gracias a tus tonterías, te regañaba y tú no obedecías.

Eres de pobre casta, no eres de raza, ni tienes estampa
Pobre de sangre pero no en destreza
Ágil al correr, nadie te alcanza y que nadie te detenga
Naciste de alguna perra triste,
Recogida del metro y pasaste de mano en mano,
Sobreviviste para conocernos y aprendiste a reconocer mi silbido y mi olor
Eso te desorientaba y volvías a mí corriendo como un niño extraviado,
En mi búsqueda corrías y nadie te paraba,
Más de un árbol lo impedía pero aun así no desistías.
No necesitabas de correa para caminar a mi lado
Era innato nos buscábamos con la mirada,
Olfateando mis palabras y moviendo el rabo,
Como olvidar cuando te tendías a mis pies en busca de cariño.

Prometí jamás dejarte a tu ventura y aun cuando fueras vieja y perdieras tu gracia
Seguir juntos en nuestra aventura,
Como no recordar ese hocico curioso,
Posando la lengua en cada charca sedienta de sed,
De descubrir lo que había de plaza en plaza.


Ya no te tengo a mi lado,
Y le pedí al viento que te bese en mi nombre cada vez que corras
Y que no llores en la ventana si mi  presencia no asoma.
En otra vida seré el viento que te acompañara,
A ti,  mi perra sin raza,
Pero de gran estampa en el corazón y en el alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario