jueves, 24 de octubre de 2013

Esquizo!!

Como habitualmente lo hago, voy paseando por la calle y como es de costumbre enciendo un cigarrillo y los malditos ruidos comienzan a invadir mi tranquilidad me veo infestado de gente a mi alrededor, pero no los escucho, solo oigo gritos, silbidos y bocinazos, maldita sea como odio esos sonidos molestos. Me estanco en un lugar y veo moverse a la  gente de un lado para otro ni siquiera ellos saben dónde van, comienza ese molesto dolor de cabeza nuevamente, mi mirada borrosa y las manos me comienzan a sudar, el ruido comienza a volverse insostenible e insoportable, siento que mi cabeza está a punto de estallar, comienzo a mirar a mi alrededor para que alguien me socorra, toda la gente que me rodea  comienza a mirarme extrañamente y a susurrar cosas mientras me miran como un bicho raro, claramente no deben estar diciendo cosas buenas de mí.

De repente todos esos sonidos molestos desaparecen, y las voces de la gente comienzan a estar dentro de mi cabeza dando vueltas  y comienzo a sentir risas, que rabia siento se están burlando de mí y me hacen sentir mal cada vez que veo ese gesto en sus caras, seguramente se deben reír de esa forma burlesca  por como ocupo mi pelo, el color de mi zapatillas y el color de esa remera  o  la campera; Por qué no se van a la bosta, que puta saben esos giles!!
Miro hacia lado y un gil grita algo con referencia a mi madre, que sabe de mi madre ese pelotudo, le desvió la mirada por unos instantes   y  grita que se ha tirado a mi madre y que ella le suplico que de paso me matara, lo quedo mirando baja la vista como indicándome algo y en su mano derecha me enseña un carnicero, me vuelve a mirar fijamente y se larga a reír de la nada una mujer me detiene y alguien por atrás me toma las manos y el tipo para de reír y se acerca de manera peligrosa empuñando el cuchillo y me largo a gritar y  comienzo a pedir ayuda, nadie se inmuta, como nadie me va a oír.
Me logro zafar, sacando coraje y valentía solo del miedo que siento, intent
are quitarle el carnicero y enterrárselo en  el brazo, me encuentro asustado y la maldita gente comienza a gritar que soy un asesino un maniático y trato de hacerles entender que el tipo me quería matar con el carnicero y me quedan mirando raro como si fuera enfermo.

Abro los ojos y me encuentro en una habitación blanca, me quieren hacer entender que las bocinas y los silbidos son las sirenas y las maquinas que ellos utilizan y visten de blanco como para no desentonar con el ambiente, me dicen que las risas son de las habitaciones colindantes y que no hay ningún carnicero y que nadie me va a matar, que solo me traían el almuerzo y me preguntan si estoy bien la verdad yo creo que están locos como se les puede pasar por la cabeza que alguien me quería matar realmente deberían tenerlos encerados a todos.         

martes, 22 de octubre de 2013

Invisible


Hay incesantes momentos en que eres capaz de hacer cualquier cosa con fin de poder sentirte vivo y gozar nuevas sensaciones, de poder jugar con los tiempos, de ser alguien que nadie ni siquiera se imaginaria que tu podrías ser; ni tú mismo. Lo más complejo de esto es mantener al margen esa vida, la cual tiene un costo y ese costo se asume desde el instante en el que aceptas introducirte a un sub mundo, piensas en momentos: por qué lo estas haciendo, y la verdad a veces no le encuentras respuesta, pero sigues dentro sin querer salir; por la adrenalina que te provoca, las ganancias y ventajas que tienes estando dentro de este sistema. En cierto sentido se mantiene un poder, juegas a ser invisible, rápido, a ser más astuto que el resto, a tener labia para manejar situaciones  y ser versátil para salir del paso y la verdad, no te das ni cuenta cuando ya lo lograste, cuando ya eres invisible al caer la noche;  de día eres alguien normal sin nada nuevo que contar más que el trabajo, estudios, familia y una que otra cosa banal, sin importancia pero siempre ocultando esa identidad, lo malo de esto es cuando pasas a llevar tus ideales, por lo cual tú estabas dispuesto a extirpar bajo cualquier consecuencia lo que encontrabas repudiable y terminabas  dentro de lo que odiabas; eso ocurre cuando ya nada te importa y te sientes con ganas de llevar tu vida al límite, la cual va a mil por hora, ya ni percibes las noches, es inexplicable el poder estar tres días en pie sin dormir, tomando alcohol y que este ni siquiera te haga algún daño, es un estado de subconsciencia, ni siquiera ya sientes lo que cualquiera podría sentir: como cansancio, sentirse embriagado o con algo de sueño.

No obstante la vida te pasa la cuenta en cualquier momento y eso uno lo tiene claro, te sales por tu propia decisión, pero hay ciertas ocasiones en las cuales se suele extrañar esa vida nocturna dan ganas de volver a saborear el trasnoche.

jueves, 17 de octubre de 2013

Ladridos y lengüetazos

Eras tan indefensa cuando llegaste a mi vida
Destrozabas todo a mí alrededor mientras crecías,

Mientras hacía gracias a tus tonterías, te regañaba y tú no obedecías.

Eres de pobre casta, no eres de raza, ni tienes estampa
Pobre de sangre pero no en destreza
Ágil al correr, nadie te alcanza y que nadie te detenga
Naciste de alguna perra triste,
Recogida del metro y pasaste de mano en mano,
Sobreviviste para conocernos y aprendiste a reconocer mi silbido y mi olor
Eso te desorientaba y volvías a mí corriendo como un niño extraviado,
En mi búsqueda corrías y nadie te paraba,
Más de un árbol lo impedía pero aun así no desistías.
No necesitabas de correa para caminar a mi lado
Era innato nos buscábamos con la mirada,
Olfateando mis palabras y moviendo el rabo,
Como olvidar cuando te tendías a mis pies en busca de cariño.

Prometí jamás dejarte a tu ventura y aun cuando fueras vieja y perdieras tu gracia
Seguir juntos en nuestra aventura,
Como no recordar ese hocico curioso,
Posando la lengua en cada charca sedienta de sed,
De descubrir lo que había de plaza en plaza.


Ya no te tengo a mi lado,
Y le pedí al viento que te bese en mi nombre cada vez que corras
Y que no llores en la ventana si mi  presencia no asoma.
En otra vida seré el viento que te acompañara,
A ti,  mi perra sin raza,
Pero de gran estampa en el corazón y en el alma.