jueves, 27 de junio de 2013

Mirada

Observo tus ojos tristes
Veo tu fuerte caminar
Y tu cuerpo rendido
Y sé que es tu triste olvidar.

Tú dijiste cuando hablamos
Poco a poquito esto pasará
Quisiera estar contigo
Y ser tu fuerte pilar,
Pero el silencio me vuelve apartar.

Quizás no soy nadie
Para ayudarte a olvidar
Ni lo suficiente bueno para tu alma limpiar
Y sobrellevar este peso
Que injustamente te ha de tocar.

Sólo con mirarte percibo
Que eres sensible al amar
Y que todo lo dices
Con tu triste y hermoso mirar.

Con tus ojos llenos de tristeza
Me dicen que has de necesitar
Un oído y confianza
Y alguien que no te falle jamás.

Recuerdo tus ojos y tus labios
Que cuando miras y hablas

Me dicen que no me aleje de ti.

sábado, 22 de junio de 2013

Paciencia al olvido del silencio

Ojala nunca acabe esa ambición que hay entre los dos
Y que el silencio otorgue y no destruya
Aquel silencio que por dentro se convierte en el arma
Más ruidosa que los besos que no te doy
Cada vez que nuestras miradas hablen y logren su coordenada
Y tu sonrisa solo confirme que tu corazón está seguro y sin miedo.

Seguro de ser paciente en conocerme y permita refugiarme en él,
Que el silencio deje de sonar tan fuerte
Que tu paso sea al ritmo del compás de nuestras despedidas
Y no al compás del orgullo,
Aquel que pareciera que se ríe de nosotros
Como tan insensatos… si insensatos
Por qué seguir si nos hemos dado cuenta
De que lo utilizamos y sin querer nos hacemos daño.

Sutil espera que nos acompaña
Difícil sendero ante esta situación
Me encuentro siego
Mas decidimos emprender vuelo
Lo que ocurra será responsabilidad de los dos
Y no de terceros
Más cada día me armo de ganas y  lo intento

Es bueno sentir que al menos contigo emprendo este vuelo.

jueves, 20 de junio de 2013

La desconocida

Nuevamente se acercaba la noche, la noche más triste y desolada que jamás se halla cruzado en mi memoria, recién había despertado de mi sueño frecuente y me encontraba solo en mi cuarto, con los deseos enormes de volver a encontrar a esa mujer que hacía estremecer  todo mi ser, de aquella mujer que se aparecía en mi pensamiento cada vez que podía.
Recuerdo el primer día que la vi…estaba sola junto a la puerta de mi habitación, se encontraba confundida con el cuerpo trémulo de tanto soportar las bajas temperaturas. Cuando me vio su rostro mostró un dejo de esperanza  que sólo hoy puedo comprender. La abracé  ya que fue  esa mujer que ayude años atrás en Argentina durante una llegada inesperada a un país lejano y distante de su gente y la mía, ese invierno aplacó con desenfrenada violencia, bien lo recuerdo. Quizás ese fue el motivo  más racional que quise dar a mi corazón ante aquello que esa  desconocida despertó en mí, ante aquel abrazo que ni siquiera premedité.
Su rostro me parecía tan familiar como si algo desconocido hubiese sellado ese encuentro tan fugaz. No escuché su voz durante mucho tiempo, ella sólo habló cuando se vio en la imperiosa necesidad de pedir una taza de café.
Luego de un instante de miradas se sentó sobre la colcha que cubría mi cama, sólo ahí, por la luz de la ventana, vi su rostro; sus ojos eran inmensos de un color grisáceo que reflejaba la luna, su nariz era larga y angosta, tenía unos labios gruesos que hicieron que mis ojos se detuvieran por varios segundos en ellos, su rostro a pesar de tanta sutileza reflejaba a una mujer sufrida; su espalda era pequeña con unos brazos largos que daban la sensación de poder enrollarte. Que mujer más espectacular, que ser más maravilloso.
A pesar de no comprender la presencia de una desconocida en mi cuarto no sentí temor, algo en ella me llamaba. Esta mujer  hacía parecer que había recorrido una gran distancia para haber llegado hasta mi cuarto, su rostro cansado y débil despertaron en mí una gran compasión, no la cuestioné ni hice una sola  
Se recostó a mi lado con un dejo de ternura que jamás vi en otra mujer, esperé a que se durmiera la observé durante sus sueños hasta que mis ojos se vieron vencidos de tanta belleza.
Al día siguiente desperté con la idea de encontrarla durmiendo en mi pecho, sin embargo ella no estaba allí, había un trozo de papel mal cortado con unas palabras que luego de leerlas varias veces pude comprender lo que decían, al parecer tuvo que hacer algo importante algo así como sostener una conversación con alguien que significaba mucho para ella, al final del mensaje decía que volvería al atardecer que no lo dudara y que por sobretodo la esperara. Me pareció tan extraño recibir todo ese tipo de explicaciones de alguien que en el fondo no me debe explicación alguna.
Esos días estaba completamente solo, bueno estaría solo por un largo tiempo ya que me estaba recién estableciendo.
Esa tarde se me hizo eterna no pude realizar ningún tipo de labor de las que realizo diariamente con el fin de lograr cumplir mi sueño, realmente esa mujer había calado profundamente en mi ser.
Pasada de las diez de la noche retornó a mi lado, al verla no pude más que abrazarla, por primera vez conversó un poco más, me habló de unos viajes al norte que tanto le gustaron y de unos hombres que quisieron asaltar cundo recién llegó a esta alborotada ciudad. Poco a poco me fui enterando de los detalles de mi mujer. Se disculpó por haber entrado así a mi casa, alguien la estaba siguiendo y se asustó de modo que al ver la puerta de mi casa abierta no vio otra solución que entrar, al parecer venía realizando un viaje desde el sur, lugar donde vive, para venir a visitar a unos familiares que le requerían pero cuando se encontró en un lugar tan grande y peligroso se perdió y ahora sí que no sabía cómo llegar a su destino. Precisamente en eso se lo había pasado todo el día.
Le preparé algo caliente por que otra vez estaba muy fría, conversamos un buen rato, parecía una buena mujer, muy respetuosa y responsable.
Al pasar las horas el frío se hizo insostenible, prendí la chimenea para abrigar un poco la casa y a nosotros mismos, fui buscar un par de cobijas y seguimos conversando.
Al cabo de un instante mis labios se pegaron el los suyos, una sensación muy cálida recorrió todo mi ser, sus manos suaves tomaron mi cara y  con suavidad tome su cintura y la apreté. Unos enormes deseos de acariciarla se apoderaron de mí, la recosté en el piso besándola en el cuello oliendo su cuerpo para hacer eterno ese encuentro profundo. Baje delicadamente su sostén y la seguí besando, ella extrajo tan delicadamente la mía que ni siquiera sentí su roce, yo comencé a tocar y a observar durante una buen rato sus senos mientras ella cerraba los ojos y suspirando fuertemente de placer. De pronto acerque mis labios los cuales los sentía cálidos a sus senos, fue una sensación tan exquisita que sentí el deseo de recorrer todo su cuerpo. Los bese una y otra vez, no me canse de hacerlo y me tome todo el tiempo que considere necesario. Le  saque la falda que cubría sus delgadas piernas y las acaricie con ternura. Cuando termine de desnudarla me  tendí a su lado, en ese instante comenzó ella.
Me saco la camisa y me beso, mi cuerpo era recorrido por repentinos escalofríos que hacían que yo la deseara aún más. Extrajo mis pantalones y me beso si temor pareciera que se encontraba incentivada por los enormes deseos que ambos sentíamos.
Apoyé mi pecho contra el suyo, la amé locamente, primero lentamente para sentir su cuerpo y comencé a penetrarla hondamente en su cavidad, sus movimientos lentos me desesperaban, mis labios hinchados besaban locamente sus senos mientras que ella se entregaba completamente a mí, sus gemidos me parecía que me excitaban aún más,  ella me miraba a los ojos en todo momento siempre atenta de todo lo que yo estaba sintiendo, de la pasión que llenaba el comedor. De pronto tomó mis hombros fuertemente y subió sobre mí. Puse su pecho sobre el suelo y siguió moviéndose ferozmente, el placer se apoderaba de mí, era desbordante. Pegue mi pecho contra su espalda y seguí tocándole los senos.
Su voz ensordecía mis oídos al parecer ella estaba sintiendo lo mismo que yo, de un momento a otro paró. La di vuelta y seguí sobre ella, la mire y sonrió le dije que jamás olvidaría su cuerpo y sus caricias; al instante comenzó a tocar sus piernas y beber de su jugo…el placer la estaba ahogando, la estaba matando. La subí sobre mí y le dije que me hiciera el amor como quisiera, ahora me sometía a sus deseos. Tocaba su pecho mientras se movía suavemente, instante anterior había descubierto que era aquello lo que más me producía placer, gemía lento al igual que yo, de pronto me sujete afanosamente de sus caderas y sus ojos se abrieron mientras yo experimentaba un mundo de sensaciones y la satisfacción más grande que he sentido en toda mi vida. La abrase tan fuerte que su cuerpo no supo más que entregarse a esa fuerza, la tuve así durante unos instantes luego me hizo a un lado bajando  sutilmente sobre la alfombra, yo me quede de costado acariciándola y besándola tiernamente. Mi alma entera estaba en completo reposo, mis pies estaban dormidos mis ojos semi cerrados mientras ella me miraba sonriendo.
Al instante después se levantó, fue a buscar algo para comer, me trajo algo para comer. Nos abrazamos frente a la fogata y no hacíamos más que mirarnos y sonreír, que hermoso, que inolvidable.
Nos quedamos dormidos desnudos sólo con el calor que la frazada y el de nuestros cuerpos que permanecerían unidos por siempre.
Al amanecer ella se despidió con un beso acalorado y un abrazo de esos que sólo ese tipo de mujeres da, una lágrima agria rodaba por su mejilla, sólo en ese instante supe que esa sería la última vez que la vería pero que sin embargo sería mía por siempre, por siempre sería mi mujer.
Suelo soñar con ella estas frías noches, suelo hacerla mía… suelo sentir que vuelve.

lunes, 17 de junio de 2013

Sutil Respuesta

Ya me conocías, pero de otra manera,
Esta vez me presentan,
Y escucho impaciente tu respuesta,
Pero entiendes de buena manera.

Hablamos de un modo inusual para algunos
Pues para mí no.

Te pregunte y contestaste,
Pensé que no lo arias,
Más lo lograste  sin inconvenientes
De manera inteligente y sutil lo hiciste
Y yo entendí,  tú manera de hacérmelo saber.


Te anunciaste como una brisa,  pero solo ahí,
En ese instante, me percate que respondiste
Mis preguntas y antes de dejarte lo volviste hacer,

Prometí cuidarla  y eso are,
Más yo cumpliré el pacto que se formó,

Que hemos hecho, entre los dos.

jueves, 6 de junio de 2013

Sístole sin diástole

No hay fuerzas  para  berrear
Y el mutismo me carcome por dentro
Y una lágrima ahoga la risa,
Mientras mis ganas de derramar  letras en papel
Las estrangulan los pensamientos sorbidos de mi  mente,
Que en ocasiones pierde su identidad,
Muta y se vuelve híbrida.  

Pedir muerte para la agonía que a veces se siente
Es cobardía del hombre que se hace llamar hombre,
Ya que si sobran letras  vale la pena esparcirlas,
Mientras que si vocifero suelo ser mordaz
Y el sabor de victoria se vuelve insípido si no se consigue,
La emoción embarga sentimientos que une a los polos que se oponen,

Y la vida no es vida si no hay sístole sin diástole.

lunes, 3 de junio de 2013

Cuerpos con hambre de alma



Tengo sueños bizarros, Por eso no duermo
El mantenerme despierto cablea mi cuerpo,
Siento que no he de  sentir lo que no quiero,
La cual puedo desaparecer como la línea
Que en ocasiones me libera de tormentos.

Me sirvo un trago el cual me mantiene el aliento,
Aliento que pierdo al  saber que ya no te siento,
Porque así lo decidió no se quien, ni se por que
Ya no busco pretextos, asumo el conflicto...

Yo no puedo pelear con esos cuerpos con hambre de alma
Que cargas  y los escondes en lo más profundo de tus entrañas,
Más te has quedado con esas almas que ni el mismo diablo las apartaría,
Yo aun esperando que caiga la noche con                                        
Aquella mujer blanca de sabor insaciable,
que en las noches aparece

Y se inserta en lo más profundo de mí ser
Asiendo que florezcan mis instintos de ser no sé quién.
Al perder el sabor de tus labios, sentí pavor,
Pero ella los adormece hasta llegar al punto culmine del desazón,
Que deja la noche entre sus juegos y deslices,
Más de un misión Se cumple en la noche,
Dejando bares de gente sin nada en las copas
Tarjetas gastadas y la barra que aguanta ya cualquier cosa,
Camperas hastiadas de humo,
Más de uno con poco de alergia de un trasnoche incesante.

Como lograr que este instante sea eterno y sublime
La conspiración blanca ataca sin  mirar,
La noche avanza sin esperar a nadie,
Mientras otros duermen enredados en sabanas
Morfeo los aprisiona, más yo me burlo de el

Y fallezco bajo la incesante luz del día.

Es raro dormir sin sueño y beber con sed de olvido,
Ya casi desvarió por tu ausencia, pero el orgullo me  permite

Mi nuevo impulso de vida nueva.