En ese minuto, yo no estaba en sí,
Ni conmigo ni con mi alma, esto me dolía
solamente a mí,
Para que aclarar, si ya no
esperaba nada,
Era mi autismo más fuerte que mi mutismo,
Y eso por dentro me mataba.
Yo me encontraba en esa
situación, solo portaba un arma,
No era buena decisión, una
buena compañera
Con sabor amargo, con un sabor
que te quita la vida y quizás a varios cuantos,
Otros le dicen arma fratricida, para ocultar su nombre, algunos le dicen fierro
Esos que nadan esconden, pero
siempre están metidos en el agujero.
Agujero también le llamo
taberna, hay pase unos minutos,
Despejando mi cabeza, sentir
un trago amargo eso si es difícil.
Me atormentaba el hecho de
flagelarme, pero no lo enfrente,
Como si fuera un cobarde
Más bien mi decisión estaba ya
tomada,
Todo dependía de esa puta carta,
El saber el sí o no, era la decisión de mi por
qué.
Las horas transcurrían,
mientras el último minuto del segundo
Que no espera me consumía,
Me sopesaba como un plomo ese
sobre, mientras esperaba en el bolsillo
Con una incertidumbre que me
carcome, no sabes cómo,
Aquel sobre yo no quería
abrir, yo ya me imaginaba flotando en el mar,
Formando un torna rojo a mí
alrededor sin nadie a la vista,
Pase desapercibido, ya tenía
todo planeado, era la hora de mi juicio.
Yo solo era un estorbo y a mi familia se le venía pesado
Y lo que estaba a punto de
hacer lo asumo yo ya lo había dictaminado,
Estaba dispuesto a todo incluso a jalar el gatillo
No estaba dispuesto a depender
de botoncitos.
Y en ese instante esperando el
bus
La conciencia me pesaba,
estaba muerto de miedo
Pero
abrí ese puto sobre y supe que aún sigo en juego.

No hay comentarios:
Publicar un comentario