Todos tienen un alguien que los protege, incluso yo, un guardián; puede
ser un ángel, ¿qué forma puede adoptar? Un
perro o un gato!! Nadie sabe cómo se puede presentar. Sin
embargo, las apariencias engañan, hay veces que hasta el más ágil no se percataría
de lo que está frente a sus ojos. Jamás te fíes.
Podrían ser tan fieros como el Craqueen o tan letales como la Gorgona.
Pero ellos no se presentan en carne y hueso para protegerte, ni luchan tus
batallas ni tus guerras, si lo hacen como Hades; resurgen del inframundo y te
susurran al oído lo que debes hacer, te incentivan y con su murmullo te dan la
fuerza de actuar, siempre recordándote que cada decisión que tomes es solamente
tuya y de nadie más.
Cada uno puede elegir el creer o no creer en su ángel, o negarlo
simplemente, pero nadie es capaz de arrancar de sus propios pies, aun si corres
no lo lograrías.
Ellos aparecen en los lugares más insólitos y en los momentos más
extraños se pueden presentar como demonios, si es que así lo quisieran;
desafiantes y erguidos, gritando a
través de las barreras del infierno con tal de ser escuchados.
Serán la criatura que nosotros queramos que sean y estarán dispuestos
a alentarnos en cada situación de peligro, desafiándonos a pelear con quien sea
nuestro rival y futura víctima, aun si esa víctima somos nosotros y la decisión
nos lleve a nuestra propia destrucción.
La verdad más de una vez he luchado con esos ángeles o demonios
internos. Hay veces en las que me han mostrado el camino y solo por terquedad
no he tomado buenas decisiones, creyendo y defendiendo a gente que no lo merecía. Pero con el tiempo
uno va adquiriendo un ojo clínico y se da cuenta que todo cae por su propio
peso.
Hay oportunidades en que estos guardianes te muestran infinitas señas
y de igual manera uno las ignora, y otras, en que te dan indicios antes ya
conocidos o como yo le llamo “de yavu”.
Creo que alguien que no entiende de lo que hablo, sinceramente lo ha
hecho más de una vez. Quién no ha engañado, traicionado, mentido, o ha sido
víctima de ello; luego ha luchado internamente y hasta se ha sentido demasiado
ahogado que lo termina contando, otros solo lo han hecho por venganza o por
motivos que tu guardián tiene y que desconoces.
A veces quiero creer que no soy yo el que comete las acciones, que mi
demonio me manipula cual títere de trapo, con el fin de escapar de la
responsabilidad de las atrocidades que alguna vez he cometido y que atormentan
mi cabeza cada vez que cierro los ojos.